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miércoles, 10 de junio de 2015




La ONU advierte que debemos limitar el calentamiento global no a 2°C sino a 1,5° C


En Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, Naomi Klein advierte que limitar el aumento de las temperaturas globales a 2° C (umbral fijado en la conferencia de Copenhague de 2009) es un objetivo irresponsable y demasiado elevado, que puede desencadenar fenómenos incontrolables como el aumento del nivel del mar, el derretimiento del Artico, la acidificación de los océanos o la degradación de la selva amazónica.

Hasta ahora, la temperatura solo ha aumentado 0,8 ° C y ya estamos viendo las consecuencias bajo la forma de desarreglos climáticos tales como sequías e inundaciones. ¿Qué nos espera cuándo las temperaturas aumenten hasta los 2° C? Está en juego nuestro aprovisionamiento de agua potable y alimentos, la biodiversidad, la estabilidad global que puede verse afectada por hambrunas, conflictos por los recursos y enfermedades emergentes.

En este sentido, La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático hizo publico el pasado 2 de junio un informe en el que advierte que los Estados deben redefinir el objetivo a 1,5° C, pues el objetivo anterior de 2° C no representa una garantía de seguridad. Lo peor es que los gobiernos y las empresas no pretenden ni siquiera respetar ese umbral de 2° C y todo parece indicar que ya avanzamos hacia un escenario de 4° C.

Ya van 20 años de negociaciones que son una burla a la humanidad. Mientras tanto, la deforestación, la destrucción de la naturaleza, la emisión de gases de efecto invernadero, la extracción de petróleo, gas y carbón, no han hecho otra cosa que aumentar.

Ante la falta de compromiso de gobiernos y empresas, no nos queda otra salida que apoyar al movimiento de desinversión en combustibles fósiles que han lanzado The Guardian, 350.org y Naomi Klein. La única garantía de que haya un futuro para nosotros y nuestros hijos pasa por dejar el petróleo, el gas y el carbón bajo tierra.

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miércoles, 23 de abril de 2014

calentamiento global



Calentamiento global

Si la comunidad internacional no quiere que el calentamiento global supere los 2°C, límite que se ha impuesto la ONU, debemos tomar decisiones mucho más importantes a nivel institucional y tecnológico, es en grandes líneas la conclusión del último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el pasado 13 de abril en Berlín.   

El informe ratifica que el cambio climático constituye una amenaza para la humanidad, en la medida en que dificulta el acceso a recursos básicos como el agua y los alimentos, al tiempo que incrementa el riesgo de conflictos. Para escapar a este escenario “no podemos seguir con el status quo”, comentó Ottmar Edenhofer del IPCC.   

El informe puede leerse completo aquí: “Climate Change 2014: Mitigation of Climate Change”. La periodistas Audrey Garric de Le monde ha elaborado un excelente resumen en 10 puntos (“Réchauffement : les 10 points marquants du rapport du GIEC”), que he retomado, parafraseado y en ocasiones citado entre comillas:  

1. Los modelos climáticos prevén una elevación de la temperatura de entre 0,3°C y 4,8°C para el periodo 2081-2100. Una menor o mayor elevación dependerá de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero durante las próximas décadas. Por ahora, sabemos que el planeta se ha calentado 0,85°C desde la época preindustrial y que las tres últimas décadas han sido las más calientes del hemisferio norte en 1400 años. “Entre 2000 y 2010 las emisiones aumentaron 2,2% por año, contra 0,4% en el curso de las tres décadas precedentes”. A este ritmo, el umbral de 2°C suplementarios, que es el objetivo de las Naciones Unidas, más allá del cual los impactos del desarreglo climático serán mucho peores, será superado en 2030.




2. Los expertos consideran, con una probabilidad superior al 95%, que el aumento de la temperatura terrestre es el resultado de la “acumulación de gases de efecto invernadero de origen humano”. 

3. El aumento de hasta un metro del nivel del mar afectará con inundaciones y la erosión de los litorales a cientos de millones de personas, problema que se verá agudizado por la urbanización masiva de las tierras costeras. 

4.  Ocurrirán eventos metereológicos extremos aún más intensos, como sequías, lluvias torrenciales y huracanes (ver mapa global de impactos).

5. El rendimiento de los cultivos disminuirá 2% cada década, en un contexto de crecimiento poblacional en el cual habría que incrementar la producción 14% por década para responder a la demanda mundial. También disminuirán las reservas pesqueras y habrá escasez de agua potable. Se verá afectada la seguridad alimentaria y aumentará la pobreza, principalmente en los países de África y América del Sur.  

6. Aumentarán los problemas de salud en los países en desarrollo como consecuencia de la inseguridad alimentaria, las sequías, la mala nutrición y la contaminación del agua. 

7. Se extinguirán muchas especies terrestres y marinas que no serán capaces de desplazarse para encontrar climas más favorables. 

8. Desplazamiento de la población y riesgo de conflictos violentos, así como rivalidad en torno a recursos cada vez más escasos como el agua potable, la pesca, o el acceso a “nuevas oportunidades generadas por el derretimiento de los hielos”, tales como el acceso a hidrocarburos, minerales y la pesca en el Ártico. 

9. “Entre más se tarden los gobiernos en reaccionar, más pesada será la carga para las generaciones futuras. Un aumento de 2° de la temperatura mundial podría ocasionar una perdida de entre 0,2% y 2% de los ingresos anuales a nivel mundial”, retardando el crecimiento de los países. 

10. “Limitar de aquí al fin del siglo la concentración de los gases de efecto invernadero en la atmósfera a 450 partes por millón (valor asociado por los científicos a un calentamiento de 2°C) supondría reducir las emisiones mundiales entre 40% y 70% para 2050 y a un nivel próximo de cero para 2100. Para cumplir con este objetivo se deberán operar cambios en los sectores de la energía (responsable de 35% de las emisiones); la agricultura, los bosques y el uso de la tierra (responsables de 24%); la industria (21%); el transporte (14%); la vivienda (6%). La inversión en energías de baja emisión de CO2 (renovables y nuclear) deberá triplicar o cuadruplicar de aquí a 2050. Se deberá luchar contra la deforestación, mejorar la eficacia energética de los edificios y desarrollar técnicas de captación y almacenamiento de CO2. Se deberán instaurar normas de emisión más severas, impuestos sobre las emisiones, mercados de carbono y reducir las subvenciones a las energías fósiles.    

Dado que la proliferación nuclear, los residuos radioactivos y accidentes como los de Chernobyl o Fukushima constituyen un peligro para la supervivencia de la humanidad, tanto o más grave que el calentamiento global, algunos critican a la IPCC su apoyo a la energía atómica, cuando más valdría hacer la transición hacia energías limpias y seguras.  

lunes, 4 de junio de 2012


(haga clic en la barra inferior del vídeo para activar los subtítulos en español) 

There's no tomorrow
(No hay mañana)

Hay controversia en torno a la fecha del llamado pico petrolero, que es el momento de máxima extracción tras el cual comienza el declive y agotamiento de las reservas. Algunos consideran que el pico petrolero ya fue alcanzado en 2006, otros pronostican que ocurrirá hacia el año 2020, mientras que los más optimistas piensan que gracias a los hidrocarburos no convencionales podrá prolongarse unos años más. Como sea, el petróleo es un recurso no renovable que se agotará en las próximas décadas. Nosotros conoceremos su fin.

La explotación de hidrocarburos no convencionales, difíciles y caros de extraer (shale gas, shale oil, arenas bituminosas) es un signo de que nos encontramos cerca del colapso del petróleo barato y fácil de extraer. Las compañías tienen que perforar cada vez más profundo, utilizar técnicas no convencionales que son muy contaminantes o aventurarse en lugares sensibles como el Ártico (donde incursiona Shell) o en reservas naturales como la de Virunga, hábitat del gorila de montaña, (donde planea intervenir Total). ¿Qué obtendremos de todo esto? Más contaminación, destrucción de la naturaleza y agudización del cambio climático a cambio de un aumento en el precio del combustible: no es una ecuación que resulte benéfica para nadie.

Teniendo en cuenta que utilizamos el petróleo para casi todo (desde los insumos para la agricultura hasta la fibras sintéticas de la ropa), el fin del petróleo producirá carestía de todos los productos, escasez de alimentos, depresión económica y guerras por los recursos. Es decir: el petróleo se acabará, pero debido a la sobrepoblación la demanda de comida y servicios no dejará de aumentar causando el colapso económico

Por ello, cuanto antes hagamos la transición hacia energías alternativas mejor preparados estaremos para ese escenario. Pero si nos empeñamos en conducir coches, en vez de montar en bicicleta, es previsible que en el futuro haya más guerras por el petróleo. Vivimos en una sociedad en crecimiento permanente que se alimenta sin embargo de recursos limitados y finitos. ¿Hasta cuando podrá mantenerse este sistema? ¿Qué podemos hacer de cara al futuro?

El documental propone:
1. Volvernos autosuficientes, es decir: sembrar huertas caseras y aprender a conservar el alimento que obtengamos.
2. Desplazarnos en bicicleta.
3. Librarnos de las deudas. No depender de los bancos.
4. Utilizar menos electricidad.
5. No comprar en grandes tiendas, sino en pequeños comercios que vendan productos locales.

martes, 3 de abril de 2012



Los ríos del océano

En el vídeo, elaborado por la Nasa, pueden verse en movimiento las corrientes oceánicas. Por ejemplo, la del Golfo (que desplaza agua caliente del Caribe con dirección a Europa) y la de las Canarias (que lleva el agua fría de regreso a América), las cuales permitieron los intercambios marítimos entre las metrópolis europeas y sus colonias. Esas dos corrientes marcaron precisamente la ruta del primer viaje de Colón. Además de favorecer la navegación, regulan el clima del planeta, desplazando el aire caliente del trópico hacia el hemisferio norte, lo cual genera un clima más templado en Europa. Pueden verse otras corrientes: por ejemplo, la de Kuroshio, responsable de que los destrozos del tsunami en Japón viajaran a la deriva con dirección a los Estados Unidos. El cambio climático y, con éste, el derretimiento de los polos modificarán para siempre estas rutas naturales (ver mapa de las corrientes).