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jueves, 16 de julio de 2015



(se pueden activar los subtítulos en español en la barra inferior derecha del vídeo)

¿Deberían los animales estar fuera del menú?

Excelente debate sobre si debemos o no comer animales, organizado por el Wheeler Centre de Melbourne (Australia), en 2012. A favor del vegetarianismo, intervienen el filósofo Peter Singer, el filántropo PhilipWollen, y la editora Veronica Ridge. En la contraparte tenemos a la profesora Fiona Chambers, al científico Bruce McGregor y al chef Adrian Richardson.

El vegetarianismo y el veganismo resuelven un montón de problemas: la deforestación, la perdida de biodiversidad, la contaminación del agua y la emisión de gases de efecto invernadero asociadas a la ganadería, así como también, el maltrato a los animales y los quebrantos de salud asociados al consumo de carne. En un mundo superpoblado, no hay que perder de vista que se pueden producir más proteínas vegetales en menos terreno y con menos consumo de recursos, que si seguimos perpetuando el actual sistema carnocentrista.

Pero, al mismo tiempo, tenemos que respetar el estilo de vida de las sociedades pastoriles tradicionales que viven en lugares áridos, donde no es posible alimentarse de las pocas hierbas que crecen; allí, el ganado transforma estas hierbas en nutrientes asimilables para el ser humano. Tampoco podemos exigirle, por ejemplo, a los esquimales que se vuelvan vegetarianos ni a los campesinos pobres, para los cuales una gallina, un cerdo o una vaca son invaluables.

En cambio, los citadinos, que tenemos a nuestra disposición una infinidad de productos vegetales ricos y equilibrados, sí que podemos reducir nuestro consumo de carne e, incluso, optar por una dieta vegetariana o vegana. 

Después de ver el debate, ¿está usted a favor o en contra del consumo de carne?

viernes, 27 de diciembre de 2013




Tenedores sobre cuchillos (2011)

Documental de Lee Fulkerson que recoge las conclusiones del doctor Colin Campbell en su libro El Estudio de China (2005), en el cual se relacionan los efectos del consumo de carne y productos lácteos con la aparición de enfermedades como diabetes, obesidad, cáncer, problemas cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, osteoporosis, etc. 

“Es el estudio más completo sobre dieta, estilo de vida y enfermedad que jamás se haya realizado con seres humanos en la historia de la investigación biomédica. Fue una tarea de enormes proporciones organizada de forma conjunta por la Universidad de Cornell, la Universidad de Oxford y la Academia China de Medicina Preventiva. El periódico New York Times la denominó el “Gran Premio de la Epidemiología”. Este proyecto estudió una amplia gama de enfermedades y de factores relacionados con la dieta y el estilo de vida en la China rural y, más recientemente, en Taiwán. Popularmente conocido como El estudio de China, este proyecto encontró más de ocho mil correlaciones estadísticamente significativas entre diversos factores de la dieta y la enfermedad.   
El motivo por el cual este proyecto es particularmente notorio es que de entre todas las asociaciones que demostraron ser relevantes para la dieta y la enfermedad, muchas apuntaban al mismo descubrimiento: las personas que ingerían una mayor cantidad de alimentos de origen animal contraían las dolencias más crónicas. Incluso ingestas relativamente pequeñas de alimentos de origen animal se vinculaban a efectos adversos. Los individuos que consumían alimentos de origen vegetal eran los más sanos y menos propensos a enfermedades crónicas. Era imposible ignorar estos resultados” (El Estudio de China, introducción).

James Cameron, el director de conocidas películas como Avatar o Titanic, adoptó una dieta vegetariana y empezó a sembrar sus propios vegetales después de ver el documental Tenedores sobre cuchillos, conocido en inglés como Forks over knives (fuente).

Sobre el mismo tema vea los documentales:
Nuestro veneno cotidiano.
El mundo según Monsanto.
Nuestros hijos nos acusarán.
Homo Toxicus.
Hombres en peligro.
Otras entradas relacionadas:
Dieta anticáncer.
Los plásticos nos envenenan

lunes, 23 de abril de 2012





Nuevas evidencias de crueldad en las granjas porcinas

Una reciente investigación de Igualdad Animal revela la crueldad rutinaria en las granjas de East Anglian Pig Company (EAP), que suministra carne de cerdo a los grandes supermercados de Gran Bretaña y a marcas como McDonald’s. Las imágenes han sido obtenidas en cámara oculta por un infiltrado de la causa animal. Los cerdos son hacinados, golpeados con barras de hierro y les estrellan la cabeza contra el piso para matarlos. Los activistas concluyen: “independientemente del sello de bienestar animal que tenga la granja sigue existiendo dolor, sufrimiento y explotación a gran escala”.

Para saber más:
Igualdad Animal 22/04/12 “Nueva investigación encubierta revela una impactante brutalidad en las granjas de East Anglian Pig”.
The Sunday Mirror 22/04/12 “'Hurry up and die': Shocking footage of pigs being beaten to death and abused on farm supplying meat to top supermarkets”.

¿Qué podemos hacer?
1. Exigir la abolición de la crianza intensiva e industrializada de animales.
2. Apoyar a las organizaciones que trabajan en defensa de los animales.
3. Adoptar una dieta vegetariana o un estilo de vida vegano.

Vea también en este blog:
Documental Farm to fridge (de la granja al refrigerador).

martes, 31 de enero de 2012




Matadero de vacas y terneros

Según cifras de 2011, el conjunto de las ganaderías de bovinos sobre la faz de la tierra supera los 1300 millones de individuos. Los cuales se emplean para el ordeño, el engorde o la corrida, pero todos tienen un mismo destino: la producción de carne. Este documental de Igualdad Animal muestra lo que muchos prefieren no ver y que, incluso, no se atreven a nombrar: el sufrimiento, la crueldad y la agonía que padecen estos animales en el matadero, donde a la muerte se le llama “sacrificio”. Cómo si el negocio de la carne tuviera algo de sacro, de sagrado, que es el origen etimológico de la palabra "sacrificio". Sagrada es, en cambio, la vida de estos millones de seres que tratamos como esclavos.

viernes, 13 de enero de 2012



Documental sobre un hombre que ha criado con amor a un toro de lidia para desmontar con un ejemplo viviente todos los argumentos de los fanáticos de la corrida. En su granja experimental se respeta la dignidad de los distintos animales (ver los otros vídeos que acompañan esta entrada).

Contra las corridas de toros

Si antaño se propagó por el sur de Francia y el mundo hispánico la tradición de la corrida, hoy se expande con mayor celeridad el movimiento antitaurino, que abarca distancias interoceánicas en un instante a través de Internet. Sin embargo, el movimiento es nuevo y abunda en contradicciones. Entiendo que es difícil ser coherente en un mundo edificado sobre la explotación de los animales, pero no es de necios tratar de ajustar las palabras con los actos. Con este propósito en mente, pregunto:

¿Por qué exigir que los fanáticos de la corrida cambien sus costumbres si nosotros no somos capaces de modificar nuestros hábitos alimenticios? ¿No queremos darnos cuenta de que el consumo de carne justifica la muerte del toro? Tanto así que al final de la corrida éste es destazado y se aprovechan sus partes para el consumo humano. Mueren miles, si es que no millones de toros en los mataderos para alimentar a la raza humana, pero nos apiadamos solo de unos pocos que mueren en el ruedo. ¿No hay un problema de coherencia allí? Si de repente nos hemos compadecido de la suerte de los bovinos, ¿por qué no vamos a la verdadera raíz del problema? A saber: que los toros son martirizados en las plazas porque nos los comemos, y por esta razón los empresarios, los toreros y los aficionados asumen que la vida de estos animales no tiene ningún valor.




Caemos en el relativismo moral al condenar las prácticas ajenas (la corrida), pero no revisar las propias (el consumo de carne). Y rayamos en la ceguera al no darnos cuenta de la relación de causa y efecto que conecta ambos fenómenos. Y es que no deja de haber una cierta hipocresía en el hecho de condenar el sufrimiento que se le inflige a los animales en la plaza pública, pero justificar aquel, no menor, que se le ocasiona a puerta cerrada en el matadero. Muchos antitaurinos denuncian el carácter obsceno de mostrar el sufrimiento, pero no tienen ningún reparo en comer carne; pareciera que es el espectáculo de la crueldad y no la crueldad misma lo que les incomoda. Esquivan esta evidente contradicción argumentando que el ser humano es un animal omnívoro. Pero entonces deberíamos proceder como otros omnívoros (primates, cerdos, roedores, tortugas y cuervos) que alimentándose de la profusión de plantas disponibles consumen carne sólo cuando se presenta la ocasión, es decir, como complemento y no como base de su sustento. Sin embargo, los seres humanos hemos inclinado la balanza del lado de la muerte, al punto de destinar una gran parte de los cereales del planeta para cebar al ganado. Hemos pasado de un consumo ocasional de carne a fundar una verdadera industria carnicera. Este desequilibrio dietético, que en algún momento representó una ventaja para la especie humana, se ha vuelto hoy mórbido. Y ante la desaparición de los vegetales del menú, los televisores de muchos países repiten en coro la recomendación de comer cinco frutas y verduras diarias. Y no sólo eso: la producción de soja para alimentar al ejército de vacas está deforestando grandes extensiones de la selva amazónica, y el metano eliminado por millones de mugidos ya se denuncia como una de las causas del cambio climático.





Difícil convencer a la envanecida humanidad de que no es dueña sino huésped del mundo. Pues contradecir este principio implicaría corregir el curso de la historia desde el mismísimo primer capítulo del génesis, allí donde está escrito: “Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla. Mandad sobre los peces del mar, las aves del cielo y las bestias que se mueven sobre la tierra”. Semejante programa ha caducado: el planeta está superpoblado, los bancos de peces sobreexplotados, 16 mil especies de animales al borde de la extinción y la vida completamente devaluada. Por eso introduzco este fe de erratas: allí donde está escrito en la Biblia que el hombre dominará sobre las bestias debe leerse que el hombre compartirá el mundo con ellas.


Links:
Página web de Fadgen (el toro de los vídeos): Sauvons un taureau de corrida.
Mario Vargas Llosa "Torear y otras maldades", El país, 18/04/2010.
Fernando Savater "Rebelión en la granja", El país, 16/03/2010.