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miércoles, 25 de mayo de 2011



Hombres en peligro (2007)

En los últimos años, nuevas sustancias químicas que afectan los sistemas hormonales han sido propagadas en el medio ambiente, sin que se hayan hecho estudios sobre su impacto a largo plazo. Lo queramos o no, somos las cobayas de este gran experimento global.

Dichas sustancias son conocidas como disruptores endocrinos porque alteran el sistema hormonal; también se conocen como xenoestrógenos porque, a pesar de ser externas al cuerpo, imitan los efectos de los estrógenos. Se hallan asociadas a problemas tales como cáncer de mama, pubertad precoz, bajo conteo de espermatozoides, cáncer testicular y malformaciones genitales en los bebés.

Y no sólo eso. En todo el mundo, los científicos han descubierto en los animales salvajes las mismas deficiencias en los órganos sexuales, descenso en el índice de fertilidad y trastornos en el comportamiento debido a la exposición a perturbadores endocrinos.

Los disruptores endocrinos están presentes en pesticidas, detergentes, cosméticos, tintes para el pelo, plásticos, protectores solares, conservantes de alimentos, retardantes de llama, etc. Todos estamos expuestos. Y no a una sustancia, sino a un cóctel cotidiano y prolongado de muchas de ellas. El bisfenol-A y los ftalatos son dos compuestos de este tipo que ya han sido abordados en este blog.


El glifosato o roundup: un disruptor endocrino

Desde hace más de veinte años, el gobierno colombiano, por orden de los Estados Unidos, está asperjando glifosato con avionetas para destruir (en vano) los cultivos de coca. Este tipo de aspersión difunde el pesticida a merced de los vientos en fuentes de agua, poblaciones, selvas y cultivos de todo tipo. El glifosato es un disruptor endocrino capaz de causar problemas reproductivos y hormonales en los animales y los seres humanos. Dichos problemas ya se han documentado y, sin embargo, este atentado a la salud humana y a los ecosistemas continúa. En vista de que el sentido común no es virtud de nuestros gobernantes, esperamos que alguien lleve este caso a los tribunales con base en la información científica sobre los disruptores endocrinos.

Links:
1. El Espectador: "los peligros del glifosato".
3. Página 12: "Soja para hoy, enfermedad para mañana": malformaciones, cáncer y abortos debidos al glifosato.

martes, 17 de mayo de 2011



Homo toxicus

Una documentalista canadiense hace un análisis toxicológico de su sangre y encuentra 110 sustancias contaminantes, entre las cuales metales pesados, manganeso, arsénico, ftalatos, Dioxina, DDT, Retardantes de Llama y Antiadhesivos perflourados, que proceden de la comida, los empaques, los cosméticos, los plásticos, los textiles y toda suerte de artículos presentes en nuestro hogares.

Las sustancias tóxicas emitidas por las chimeneas industriales vuelven con la lluvia a la tierra, fluyen hacia las fuentes de agua y se acumulan en los peces, entrando así en la cadena alimenticia, cuya cima es el ser humano. Nos exponemos a estas sustancias a través de la alimentación y al manipular objetos de uso cotidiano.

El documental aborda especialmente la relación entre los perturbadores endocrinos de exposición cotidiana y cáncer, alergias, problemas de tiroides, de riñones, de fertilidad, sobrepeso e hiperactividad. Encontramos:

  • Bisfenol A en los garrafones para el agua y en otros productos plásticos del grupo 7PC, en el recubrimiento interior de latas de conserva, bebidas enlatadas y termos de aluminio, en biberones, etc.
  • Ftalatos en las cortinas plásticas para la ducha, en envases plásticos, en tuberías y otros artículos de PVC, etc.
  • Retardantes de Llama Bromados en ordenadores, muebles, textiles, etc.
  • Compuestos perfluorados o PFC en las sartenes antiadherentes, envases, pinturas repelentes al agua, alfombras, en la ropa, etc.
  • Parabenos en numerosos productos cosméticos como desodorantes, cremas, espuma de afeitar y champús.
  • Alquifenoles en detergentes, productos de limpieza, perfumes, neumáticos, adhesivos, etc.
  • Triclosán en jabones y geles antibacterianos.

Los peces llevan en sus cuerpo las sustancias tóxicas que arrojamos al medio ambiente; las frutas y verduras son regadas con pesticidas; a las vacas les inyectan hormonas de crecimiento y antibióticos; nuestras casas están llenas de objetos de origen industrial. ¿Cuál es la relación entre este estilo de vida y nuestras dolencias y enfermedades?

Sobre el mismo tema vea los documentales:
Nuestro veneno cotidiano.
El mundo según Monsanto.
Nuestros hijos nos acusarán.
Hombres en peligro.
Tenedores sobre cuchillos.
Otras entradas relacionadas:
Dieta anticáncer.
Los plásticos nos envenenan

miércoles, 20 de abril de 2011


 
(ver completo aquí)

Enroscados, la batalla del agua

Documental del año 2009 sobre el negocio del agua embotellada. Las compañías extraen el agua subterránea, pese a la oposición de los pobladores, para vendérnosla muchísimo más cara que el agua del grifo. Este proceso genera contaminación por efecto de la producción de botellas plásticas (a partir del petróleo), su transporte y destino final como basura. A eso, se suman los efectos sobre la salud humana: la presencia de sustancias tóxicas en el agua embotellada (metales pesados, aditivos plásticos disueltos como ftaltos y bisfenol-A) y los casos de cáncer en las personas que viven cerca de las industrias petroquímicas.

La mayoría de bidones de agua están hechos de policarbonato, identificado al fondo del envase con el símbolo 7PC. Esta resina es una fuente de bisfenol-A, un perturbador endocrino responsable de problemas hormonales. Las botellas más pequeñas están hechas de polietileno tereftalato, identificado con el símbolo 1PET, que puede liberar ftalatos y antimonio (ver la entrada anterior de este blog).


Prefiera el agua del grifo. Puede hervirla o filtrarla para mayor seguridad. Si no es de buena calidad hable con sus vecinos, pues seguramente el gobierno local y los funcionarios del acueducto no están haciendo bien su trabajo. El acceso al agua potable es un derecho reconocido por la ONU, que no puede ser pisoteado por empresas contaminantes o por funcionarios incompetentes y corruptos.

Más entradas de este blog con la etiqueta "agua embotellada".

jueves, 7 de abril de 2011


Los plásticos nos envenenan

Muchos productos plásticos traen una marca en relieve donde se especifica con un número el tipo de resina empleada en su composición, ello con el fin de facilitar la gestión de las basuras. No obstante, no todos los plásticos son reciclables y no todas las ciudades cuentan con programas de recuperación de desechos, razón por la cual estos productos suelen terminar en el vertedero, incinerados (proceso que libera gases tóxicos) o arrojados a la buena de Dios por los próximos quinientos años.

A los efectos negativos de la basura plástica, hay que sumar el consumo de agua, energía y la contaminación que genera su fabricación industrial a partir del petróleo (fuente de CO2, responsable del calentamiento global). Hecho este balance, se revela insensato que utilicemos artículos prescindibles, fácilmente reemplazables y de uso efímero (como bolsas, empaques, botellas y vasos desechables), muy a pesar de su alto coste ambiental y del largo tiempo que tardan en degradarse.

Y no solo eso, en los últimos años se ha documentado el efecto para la salud humana de los aditivos que dan forma, color y textura al plástico. El resultado es inestable, por eso, tras un cierto tiempo y exposición a condiciones ambientales, los productos plásticos se decoloran y pierden sus características iniciales. En la vida útil de estos productos, los aditivos pasan (por calentamiento, desgaste o fricción) al agua, al aire, la comida y la piel, y por estas vías penetran en el cuerpo humano. Es el caso de colorantes, estabilizadores, retardantes de llama, metales pesados, ftalatos y bisfenol-A. Estos últimos son dos perturbadores endocrinos que han sido objeto de regulaciones en Canadá y la Unión Europea.

Bisfenol-A

El bisfenol-A está presente en las resinas epoxi (empleadas como recubrimiento antioxidante en termos de aluminio, latas de refrescos y enlatados para comida), se utiliza como agente plastificante (que da mayor flexibilidad) en los plásticos del tipo 3 PVC y es un ingrediente esencial de los plásticos del número 7 (exactamente los policarbonatos PC). Encontramos bisfenol-A en muchísimos productos, tales como discos compactos, gafas de sol, envases, recipientes de cocina, papeles térmicos de las cajas registradoras, instrumental médico y biberones para bebés.

El bisfenol-A es asimilado por el cuerpo como un estrógeno y es responsable del temprano desarrollo mamario, de la pubertad precoz, del bajo conteo de espermatozoides y, en general, de problemas hormonales, de la tiroides y de fertilidad. También ha sido relacionado con el cáncer de seno y de próstata, patologías cardiovasculares y la obesidad.

Ftalatos

Los ftalatos se emplean como plastificantes en la elaboración de los plásticos del tipo 3 PVC. El polietileno tereftalato o tipo 1 PET ha despertado recelos pues también pertenece a la familia de los ftaltos. Los ftalatos están presentes en infinidad de productos: desde tuberías de PVC, hasta juguetes para niños, pasando por instrumental médico, suelos de vinilo, ropa impermeable, pinturas, tintas, cortinas para la ducha, y envases para bebidas y alimentos. También intervienen en la elaboración de desodorantes, fijadores para el cabello, barniz de uñas y otros productos cosméticos. Se trata del DBP (dibutyl ftalato) y DEP (diethil ftalato) que suelen ser mencionados en la lista de ingredientes bajo el nombre genérico e inofensivo de "fragancia". Otros ftalatos empleados por la industria, principalmente la del plástico, son el DEHP, el DINP, el DIDP, el DMP, el DBP y la lista continúa.

Los ftalatos son responsables de problemas endocrinos similares a los del bisfenol-A, que afectan tanto a humanos como a la fauna marina. Afectan principalmente la producción de testosterona. También se ha asociado la exposición de mujeres embarazadas a ftalatos con "disminución de la distancia ano-genital (indicador de feminización), menor tamaño del pene y descenso incompleto de testículos en sus bebés".

Uso y toxicidad de los plásticos

1 PET: se emplea principalmente en la fabricación de botellas para agua, jugos y refrescos. El polietileno tereftalato pertenece al grupo de los ftalatos, mencionados más arriba, y podría tener efectos sobre la fertilidad. Expuestos al calor, los envases de PET podrían liberar los ftalatos DEHP y DEHA. En su producción se emplean aditivos contaminantes y cancerígenos como el antimonio, que interviene como catalizador y que puede pasar al líquido contenido en la botella. El PET puede ser reciclado, a condición de que la gente clasifique sus basuras y que los gobiernos implementen programas eficientes de reciclaje.

3 PVC
: Además de la presencia de ftalatos y bisfenol-A como aditivos plastificantes, el policloruro de vinilo resulta perjudicial para el medio ambiente por su alto contenido de cloro, por contaminar el aire con dioxinas y ácido clorhídrico cuando es incinerado, y porque es difícil de reciclar. Dada su toxicidad, en muchos países ha sido restringido. Preocupante resulta su uso en tubos para acueducto y en la fabricación de juguetes, pues esto último constituye un riesgo para los niños que tienen la costumbre de llevarse los plásticos a la boca. Los riesgos que entrañan los plásticos son mas agudos en bebés y niños.

6 PS: En la fabricación del poliestireno se emplea, como su nombre lo indica, estireno, un hidrocarburo aromático tóxico para el medio ambiente y los humanos, que ha sido asociado a riesgo de cáncer y leucemia. Vivir cerca de zonas industriales, los objetos de poliestireno en contacto con la comida o la incineración de los mismos pueden ser causas de contaminación. Entre las aplicaciones del poliestireno están los envases para yogur, bolígrafos, cajas para cd y en su forma expandida (EPS) embalajes para electrodomésticos y bandejas para comida. Aunque es reciclable la tasa de recuperación es baja.

7 OTROS: en este grupo se encuentra el policarbonato PC, que sirve para fabricar discos compactos, DVD, escudos para los policías antimotines, biberones y garrafones de agua. Contiene bisfenol-A, un perturbador endocrino reseñado mas arriba.

Recomendaciones

En términos de emisiones de CO2, reciclaje e impacto para la salud, el vidrio constituye la mejor opción a la hora de comprar bebidas en el supermercado. Por las mismas razones, el papel y el cartón son mejores embalajes que el plástico. En cuanto a los metales, la mejor opción es el acero inoxidable, pues los artículos de aluminio llevan un recubrimiento interior de bisfenol-A.

Reduzca el consumo de plástico y evite que entre en contacto con los alimentos, todavía más si están calientes. Por precaución, no compre juguetes, ni mobiliario plástico para los niños. Las mujeres embarazadas y las lactantes también deberían reducir su exposición a plásticos que contengan ftalatos y bisfenol-A. ¿Se ha preguntado de qué tipo de plástico son los embalajes de su comida y los artículos de su hogar? Deles la vuelta y confírmelo.

Ahora que los países desarrollados han comenzado a controlar la toxicidad de los plásticos, no sería de extrañar que los fabricantes trataran de introducirlos en Latinoamérica, como ya han hecho con edulcorantes, medicamentos y herbicidas.



Disruptores endocrinos (1, 2, 3, 4, 5)


Disruptores endocrinos: el precio del progreso


Links
Reciclaje y toxicidad de los plásticos: tipo 1 PET, 2 PEAD, 3 PVC, 4 PEBD, 5 PP, 6 PS, 7: ABS, PC, PA, PU, Biopolimeros.
Guía para el plástico: diferentes tipos, sugerencias y los que debemos evitar.
Desentrañando los símbolos de reciclaje del plástico.
Plásticos (Ftalatos y Bisfenol-A) venenos sigilosos.
Informe sobre el Bisfenol-A de la Association Santé Environnement France.
Dans quoi trouve-t-on du bisphénol-A?
Conjunto de entradas de este blog con la etiqueta plástico.

domingo, 3 de abril de 2011

Contaminación por plástico

El país ha publicado una interesante reseña del documental Plastica Planet de Werner Boote. Por ahora, solo está disponible online en alemán [ver aquí]. Mientras alguien lo sube en español a Internet, enlazo otros dos documentales sobre los perturbadores endocrinos (ftalatos y bisfenol-A) que son añadidos al plástico y el impacto de este material sobre los humanos y el medio ambiente. Rechazar los productos empacados en plástico (bolsas, comida preparada, agua en botella, etc.) y un correcto reciclado menguarían el problema, en tanto que los gobiernos y la industria se deciden a tomar medidas a gran escala. Por otra parte, dejar de consumir comida enlatada reduce los niveles de Bisfenol-A en el cuerpo humano.


Océanos de plástico (2009)


Adictos al plástico (2008)

Links
El país "plastificados", reseña de Plastic planet.
Bisfenol-A ¿Cómo reducir la exposición? PDF.
Pruebas detectan una amplia presencia de bisfenol-A en sopas enlatadas, jugos y otros alimentos
El peligro del plástico, sobre el bisfenol-A (vídeos).
Greenpeace "Contaminación por plásticos en los océanos del mundo" PDF.
Tres documentales sobre el mar: The Cove, Sharkwater y The end of the line.